Nubes

Amorfas, esporádicas: bellezas.

Rápidas, solemnes y atornilladas por un rayo de sol, brizna o aire: nada.

Delicadas sin juzgar por día que por forma dan entre las montañas y ramas

Segundos, bastan días para ver algo igual; diferentes: inolvidables.

Comprensibles en su momento pero cuando se van, no existen, se evaporan como un susurro al pecho; como un alma pidiendo amor.

¡Ah! Las nubes…

Solo recuerdan sentimientos, recuerdos y llanto.

Solo se quedan segundos en nuestra mirada.

Mueren.

Desaparecen.

Existen.

Otro día: otra nube.

Nada

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