¿Sabias que tú alma no puede ser tuya?

Cuando nosotros pensamos que somos lo que somos gracias a pasos que hemos seguido para alcanzar un punto exacto de lo que queremos ser para nosotros mismos, no nos detenemos a pensar que nuestra personalidad se crea por factores externos como lo dice Lucke

¿A qué va esto? A qué la experiencia que recibimos nos cambia y nos ayuda a ser mejores o a caer en un periodo de tiempo determinado para salir o hundirnos. Sin embrago, todas esas experiencias no son del todo “autenticas” puesto que la mayoría de estas son producto de otras personas y cosas con las que nosotros estamos día a día a pesar de todo. Estas situaciones son el conjunto de demás situaciones relativas entre personas, grupos que comparten situaciones similares.

¿Pero a que va esto? Que cuando nosotros decimos que somos el producto de una experiencia, nos equivocamos puesto que somos el producto de varias condiciones que interfieren dentro de nuestra vida y eso se refleja en cada uno de nuestros parámetros personales como la personalidad, carácter y actitud.

El alma no es más que el conjunto de diversas situaciones combinadas con nuestra propia esencia. Por eso, el alma no es nuestra sino lo dicho anteriormente.

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